XCI Crucero de Instrucción.- Buque Escuela 'Juan Sebastián de Elcano'

Vida a bordo

Buque Escuela ‘Juan Sebastián de Elcano’
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Buque Escuela ‘Juan Sebastián de Elcano’

Vida a bordo, 25 de junio de 2019

Comienza un nuevo día navegando en demanda del puerto de Guetaria. A nuestras espaldas más de 5 meses fuera de casa pero a menos de un mes de llegar a nuestros hogares y abrazar a nuestras familias. No obstante, en el corto plazo tenemos la mira puesta en esa escala, pues visitamos el pueblo que vio nacer al marino que da nombre a nuestro barco, justo en el momento que conmemoramos 500 años de que se iniciara la expedición en la que acabó dando la primera vuelta al mundo, así que las expectativas e ilusión son altas.

Son las 7 de la mañana; diana, diana suena a través de la megafonía, y con este sonido nos despertamos; en particular el que os habla, se levanta con los parpados aun cerrados después de haber dormido solo unas pocas horas tras una guardia exigente en la Radio...para coger “vueltas”, lo primero un buen aseo y un buen afeitado mañanero, seguido de una refrescante ducha para despejarse.

Segundo paso, el desayuno, momento que me encanta por cierto: aquí quiero hacer un “kit kat” y agradecer al personal de cocina (maestros panaderos entre otras “artes”) por esas teleras de pan que me hacen sentir estar más cerca de casa; un chorreón de aceite de oliva sobre ese pan de campo, un buen café y listo para empezar el día.

A las 8:15 de la mañana uno comienza los trabajos, mantenimientos y limpiezas por destinos o secciones (donde trabajamos vaya). Ya “en faena”, aprovecho para presentarme: soy el Cabo1 Emilio de la especialidad de comunicaciones, una especialidad reducida en personal y espacio en este buque, pero que hoy día es de gran importancia dentro de cualquier unidad de la Armada, más aún cuando estamos lejos de casa periodos prolongados.

Dentro de nuestras funciones a bordo cabe destacar las comunicaciones vía satélite. Nos encargamos de exprimir al máximo este servicio y de que trabaje en un estado óptimo, que permita estar comunicados 24 horas en cualquier parte del mundo a los más de 250 que estamos en este velero, sobre todo con nuestras familias. Este servicio se ha convertido con el paso de los años esencial para todos los que pertenecemos a la Armada: aún recuerdo esas comunicaciones vía HF para llamar a casa de 3 minutos como mucho, con ese ruido que se te quedaba en el tímpano durante un buen rato al terminar la llamada... Los tiempos han cambiado tanto que las nuevas tecnologías se han convertido en parte fundamental de nuestra vida diaria: el WhatsApp, el Imo, los e-mail, el Skype, etc… hoy día sería impensable estar tanto tiempo sin estas tecnologías y, si se me permite “fardar”, sin en el servicio de Comunicaciones de a bordo no sería posible tenerlas.

Por otra parte, nos encargamos de la informática y redes, también capitales: mantener todo en perfecto estado, software y hardware al 100%, es otra tarea de nuestro día a día.

Al terminar la jornada de trabajo muchos somos los que nos ponemos a hacer deporte. Aun teniendo un espacio reducido para ello (los barcos son así), hemos sabido aprovecharlo al máximo para seguir en forma y soltar esa adrenalina que llevamos acumulada a veces; esa voz del Cabo1 Campaña de “comienza carrera” o esa música del Sargento 1º D. Andrés de Rocky, hacen que la práctica del deporte se haga más amena día tras día.

Ahora describiré un poco a “mis compañeros de fatiga”, los integrantes del servicio de comunicaciones: empezando por la suboficial de reciente embarque, Sargento Hanmy Adriana, mujer trabajadora con mucha iniciativa, incansable, con una sonrisa diaria, transmite confianza entre sus subordinados y se le nota que le gusta navegar y ser comunicante.

El Cabo1 Borja, un veterano en este buque con unos cuantos Cruceros de Instrucción ya a sus espaldas y amante de los coches: buen compañero donde los haya.

La Cabo1 Patricia, una luchadora, con muchos conocimientos de informática, gran compañera, trabajadora, que siempre está, con su café, ahí para ayudarte y echarte una mano.

El Marinero Malick, profesional también con varios años ya de servicio, muchas misiones y Cruceros de Instrucción “en su haber”, amante de la música, sobre todo del reggae.

El Marinero David, excelente “chaval” que ha sabido aprender de esta especialidad, aun no siendo un comunicante puro. Es una caja de sorpresas, siempre positivas.

Y por último, ¿qué decir del que os habla? Este es mi tercer Crucero de Instrucción y posiblemente el último. Mi experiencia aquí, considerando 21 años de servicio, ha sido única: este es un barco por donde debería ser obligatorio pasar, al menos un año, para todo personal de la Armada. La vida a bordo es diferente a cualquier otro buque de nuestra Institución, en muchos aspectos: trabajo diario, horarios, largas travesías cruzando el Atlántico (hasta 28 días!), puertos y ciudades muy atractivas que quizás nunca volveremos a visitar y que quedarán en nuestros recuerdos…en definitiva, un trébol de cuatro hojas en medio del prado, digno de valorar y, por supuesto, coger si se puede.

Sin más esto es todo por mi parte. Hasta la próxima, “cierro escucha”…

CB1º Comunicaciones Emilio Granero Calderón

Vida a bordo, 17 de junio 2019

En este 91 crucero de instrucción, Elcano ha tenido la oportunidad de acrecentar su ya dilatada historia con la visita a un nuevo país, Polonia. Y además, hemos tenido el honor de que sea la ciudad de Szczecin la que sea recordada como el primer puerto visitado. Szczecin se encuentra cruzada por el río Oder, y no muy lejos del mar Báltico, por lo que su tradición marinera es larga.

Tras una navegación de catorce días, que nos traía desde Lisboa, fondeamos en las proximidades de la desembocadura del Oder para preparar el barco antes de remontar el río. Esta navegación fluvial nos ha regalado unos bellos paisajes que hacen gala de la gran biodiversidad que tiene Polonia.

La acogida del pueblo polaco ha sido magnífica desde el primer momento, recibiéndonos con un gran entusiasmo a nuestra llegada, y haciéndonos sentir como en casa durante cada uno de los días de nuestra estancia. El recibimiento fue muy notable, contando con niños de diversas guarderías y colegios, que ondeaban banderas de España a la par que a modo de canción nos daban los buenos días. Por parte de la ciudad, nos esperaba el vicealcalde y el director del evento “Sail Szczecin”. Este consiste en una concentración de veleros de diversos países y el desarrollo de diversas actividades relacionadas con el mar y el mundo de la vela. Se concentraron buques de diversas nacionalidades entre los que destacan el ruso “Baltiets” y el polaco “Frederick Chopin”.

Desde el primer momento nos sumergimos en sus costumbres y tradiciones. Gracias al Sail el ambiente de la ciudad creció exponencialmente, lo que permitió que el Elcano registrara una elevada cifra de visitas. Todo ello muy bien coordinado en todo momento por la organización del Sail y los oficiales de enlace y voluntarios que se mostraron muy colaboradores durante toda nuestra estancia.

Las actividades en las que han participado los guardiamarinas para contribuir a su formación integral han sido numerosas, destacando la visita a la Universidad Marítima de Szczecin, visitas guiadas por la ciudad y la celebración de diversos eventos deportivos que permitieron confraternizar con estudiantes polacos.

Sin duda, el puerto de Szczecin quedará para siempre en nuestros recuerdos esperando que en un futuro pueda recalar nuevamente en este puerto polaco. Toca despedirse de un nuevo puerto, de un nuevo país, y lo hacemos con una sonrisa contagiados por el cariño de otro grupo de escolares que han venido a despedirnos y desearnos un buen viaje en un perfecto castellano.

Ahora ya nos encontramos navegando en demanda del puerto de Kiel, último puerto antes de recalar de nuevo en España tras nuestra partida el 13 de enero.

GM 1º Luis Alberto Cornejo Mogrovejo

Vida a bordo, 09 de junio de 2019

Comienza una nueva singladura, navegando a través de los canales daneses en demanda del puerto de Szczecin (Polonia). Aunque hoy ha sido sábado, a bordo no se baja el ritmo, y todos hemos tenido nuestras horas de trabajo o clase, guardia y de estudio. El mes de junio avanza y eso significa que ya va quedando menos para que este crucero de instrucción rinda sin novedad, que es lo que todos pretendemos. Y para ello debemos concentrarnos en las últimas clases.

A lo largo de estos seis meses, el sábado por la mañana ha sido un día donde algún grupo de guardiamarinas una conferencia presidida por el Señor Comandante, sobre un tema profesional bien fuese histórico o de actualidad. Sin embargo, hoy hemos tenido clase de Operaciones Anfibias (en el caso de los alumnos de Infantería de Marina) y un seminario de Fundamentos de Organización de Empresa. El hecho de compaginar diversas asignaturas de ámbito militar y civil con la vida a bordo con sus maniobras, guardias y exigencias de la navegación nos ayuda a prepararnos mejor de cara a nuestro futuro como oficiales de la Armada

Estas jornadas se están caracterizando por encontrarnos navegando por los canales daneses del Skagerrak y del Kategatt, que sin duda suponen una experiencia enriquecedora ya que requiere una preparación muy exhaustiva de la navegación por múltiples dispositivos de separación de tráfico. Estos permiten que el tránsito marítimo transcurra con una seguridad añadida.

A pesar de encontrarnos en el mes de junio, al estar en latitudes tan al norte la temperatura no es la misma que podríamos encontrar en la Escuela Naval en Marín en estas fechas. Además, hay que sumar a esto el intenso viento que hemos tenido durante el día y chubascos ocasionales. Pero esto, no evita que esta zona nos regale unas anochecidas y unos amaneceres muy prolongados, que en esta región y más al norte dejan las llamadas “noches blancas”, pues el tiempo de oscuridad es muy reducido.

Y así ha transcurrido otro sábado más en la mar con la vista puesta en el puerto polaco de Szczecin, que muchos estamos deseando conocer.

Vida a Bordo, 7 de junio de 2019

Continúa nuestro tránsito hacia Polonia, dejando a nuestro babor Noruega y a estribor Dinamarca. Sin duda una navegación que está exigiendo más si cabe la atención de la guardia de puente, pues es mucho el tráfico marítimo que existe en esta zona. Y al que se le añade, las nieblas que se localizan en ciertas zonas de nuestra derrota.

La meteorología a pesar de las latitudes en las que nos encontramos está siendo bastante respetuosa con nuestro andar. Estamos en el mes de junio, muy cerca ya del solsticio de verano, y el sol se pone muy tarde. Por lo que después de la actividad diaria estamos aprovechando para salir a cubierta y disfrutar de un rato de conversación con la dotación a la que ya, tras casi cinco meses de dotación conocemos bastante.

Estos días nuestro calendario no deja de marcar fechas “clave”, y es que el número de exámenes que se aproximan es “para echarse a temblar”. Los parciales y los exámenes de evaluación continua son sin duda verdaderos indicadores de que ciertas asignaturas están llegando a su fin. Pero con esfuerzo y tesón afrontaremos esta empresa.

Hoy la comida sin duda nos hace mirar hacia Galicia, la que desde hace tres años, para muchos de nosotros se ha convertido en nuestra casa. La “terriña” que con cariño recordamos y que pronto, muy a nuestro pesar porque se acabará el XCI crucero de instrucción, volveremos a pisar. La cocina se ha puesto manos a la obra y ha preparado lacón con grelos, sin duda un plato contundente para combatir las temperaturas que poco a poco nos recuerdan las aguas por las que navegamos. Aunque viendo la información meteorológica vemos que Szczecin nos recibirá con buen tiempo, y temperaturas ciertamente elevadas.

La tarde se desarrolló sin novedad, pudiendo disfrutar del concierto de la Unidad de música que como siempre hace las delicias de muchos, con la interpretación de ciertos temas que nos traen muchos y buenos recuerdos. Tras cenar, toca estudiar y luego a la cama, para descansar y afrontar un nuevo día a bordo del “Juan Sebastián de Elcano”.

GM1º Moreno Aljama

Vida a bordo, 4 de junio de 2019

Nos encontramos en algún lugar del Mar del Norte, casi a la mitad o quizás algo menos del tránsito desde Lisboa a un lugar que no me atrevo a pronunciar en el Báltico, y a bordo de uno de los mejores buques de la historia de nuestra Armada, velero blanco de cuatro mástiles y más de nueve décadas de antigüedad. El Juan Sebastián de Elcano con rumbo al puerto de Szczecin (Polonia).

Comenzamos un nuevo día navegando, soy el marinero Juan Miguel Morales de la especialidad maniobra, de la cual la disfruto cada vez más. Hoy nos despertamos antes de la diana, nos espera un día un poco más largo de lo habitual en la que la 3°vigilancia de mar entra de alba (04.00 a 08.00) por lo que veremos un nuevo amanecer de los que pocos tienen el privilegio de disfrutar.

Formamos en el alcázar para relevar, a babor nuestro equipo, entrante y a estribor los compañeros de la guardia saliente. Vamos a entrar de vigilancia, en primer lugar relevamos uno de los puestos más exigentes de la cubierta, el Guindola, situado en la parte posterior de la toldilla, junto a nuestra bandera y con turno de vigilancia cada 30 minutos, cuya función principal es la vigilancia constante por si tuviésemos algún caso de "hombre al agua" o contacto con alguna embarcación dar aviso al puente de gobierno para que actué en consecuencia.

Tras el relevo damos una ronda repasando, tanto las maniobras, como el velamen en busca de cualquier imperfecto que pudiera surgir.

Nada más empezar la ronda, nos informan de algo que nos gusta tanto a los maniobras, una maniobra para la vigilancia, pero no una cualquiera, una de la que solo por sus vistas combinado con un amanecer y a bordo del Juan Sebastián de Elcano es digno subir 50 metros. “¡Chavales ya sabéis lo que toca!” Con un buen viento y la mar marejadilla, vamos a completar el aparejo de la cruz: trinquete, velacho bajo, velacho alto y juanete.

Llega la hora de la maniobra, son las 06.30 aproximadamente, se palpa algo de tensión en el ambiente, no es un trabajo exento de riesgos, pero una vigilancia formada con un adiestramiento excepcional, formará un engranaje perfecto al son del chifle del contramaestre de guardia. Se necesitan dos gavieros y rápidamente un compañero y yo nos ofrecemos voluntarios para subir, se trata del marinero Adrián Buendía antiguo compañero de vigilancia desde el crucero anterior, tenemos la autorización para subir y emprendemos jarcia arriba, tu compañero ahí arriba es imprescindible y la coordinación con él que debes tener es esencial para que todo salga en perfectas condiciones, recuerdo en mi primer crucero que me costaba subir por la jarcia pero lo tenía muy claro que con valor y constancia no podía dejar pasar la oportunidad de disfrutar el Juan Sebastián de Elcano siendo gaviero. Nuestra función hoy será sencilla pero por muy fácil que todo parezca a una altura de 50 metros les aseguro que se vuelve el doble de complicado que en cubierta. Llegamos a la altura del velacho alto, soltamos los cabos que aguanta la vela y todo marcha bien, continuamos con el juanete (vela más alta de la cruz) repetimos ejecución, todo con éxito, buen trabajo compañero, disfruta de estas vistas que no se ven todos los días! Avisamos al contramaestre para que nos de el listo para bajar, suena la pitada del chifle para bajar y los dos gavieros bajan.

Después de realizar un gran trabajo en las alturas, regresamos a la cubierta para el relevo y un buen desayuno.

En mi destino de maniobra llamado mayor popel o conocido como alcázar, es el lugar donde dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo los días laborables en la mar, aparte de ser el lugar de celebración de algunos de los actos que el buque realiza navegando como conciertos, relevos de vigilancias, misa en cubierta, y cualquier ceremonia en nuestra llegada a puerto, por lo que la imagen siempre debe estar en unas condiciones óptimas, para ello debemos empeñarnos a fondo, con reparaciones, restauraciones, limpieza e incluso en el abrillantado de la gran cantidad de metales que posee el buque en esa sección y no siempre es fácil por el factor de la mar, en el que el salitre y otros aliados siempre dañan los materiales. A las labores de trabajos, mantenimientos y limpiezas hay que añadir el trabajo de gaviero, de dar, cargar adujar o coser alguna de las tres velas que poseemos en nuestra sección. Tengo la gran suerte de pertenecer a un gran equipo, el que puedo considerar como una segunda familia, los cuales destacan por su empeño, entusiasmo, humildad, compañerismo y gran valentía hace el estar fuera de casa seis meses sea mucho más ameno.

Vida a bordo, del 1 de Junio al 2 de Junio

Comenzamos una nueva singladura en nuestra derrota hacia Szczecin, en Polonia, donde nuestro buque-escuela añadirá un nuevo hito a su ya dilatada historia, pues será la primera visita a este país del Báltico.

Hoy sin lugar a dudas es un día grande para todos los que vestimos de uniforme, pues es el día de la Fuerzas Armadas. Este año los actos centrales se han llevado a cabo en Sevilla, aunque son muchas las actividades que se han realizado en numerosos puntos de nuestra geografía e incluso en el extranjero, en aquellos lugares en los que tenemos unidades desplegadas.

Y es que hoy la mar, en las proximidades de Inglaterra y Francia, aquella que siglos atrás fuera escenario de numerosas gestas de nuestra Armada, ha sido testigo de un encuentro muy especial, en el que se dieron cita el LHD “Juan Carlos I”, la fragata “Cristóbal Colón” y nuestro buque-escuela. Una mezcla de tradición y tecnología que ha servido para añadir nuestro granito de arena a la conmemoración de esta efeméride.

El encuentro, coordinado días atrás entre los participantes, se ha realizado en torno al mediodía, aunque desde las primeras luces del alba se podía ver despuntando en el horizonte la figura del LHD. La guardia a bordo fue la encargada de completar el aparejo, de forma que cuando los dos buques comenzaron la aproximación, el “Juan Sebastián de Elcano” lucía todo su trapo.

Durante la aproximación de nuestras unidades “pintadas de gris” y a la voz de “babor y estribor de guardia”, nuestra dotación y guardiamarinas ocuparon sus puestos en cubierta dando cara a la banda de estribor. Primero evolucionó el “Juan Carlos I”, quien nos dio “honores por la banda de babor”. A bordo, se mandó “honores por la banda de estribor”, que una vez retirados, dio paso al saludo con gorra por parte de la dotación del Elcano. Seguidamente, se aproximó la “Cristóbal Colón” y se repitió la secuencia. A continuación ambas unidades, repitieron la pasada pero esta vez por la banda de babor, antes de proseguir su tránsito para un ejercicio de la OTAN, también en aguas del Báltico, que tienen previsto realizar en los próximos días.

Este encuentro ha sido sumamente emotivo para toda la dotación, pues siempre hace especial ilusión encontrarse con unidades de nuestro país en la mar. Pero más si cabe, para los guardiamarinas de las promociones 421 del Cuerpo General y 151 de Infantería de Marina, por dos razones. La primera es que la fragata “Cristóbal Colón” fue el buque donde realizamos nuestro bautismo de mar, mientras que el “Juan Carlos I” es el buque donde hicimos nuestro primer embarque de fin de curso.

Y como se suele decir, “si no hay foto, no existe”, todas estas evoluciones fueron inmortalizadas gracias a un helicóptero de la 5ª Escuadrilla (“un morsa”), y a los fotógrafos de cada unidad. Sin lugar a dudas, un entrañable recuerdo para cada uno de nosotros.

Posteriormente se comenzó a cargar secuencialmente las velas. Y ya por la tarde, y a la voz de “maniobra general” se completó la carga de todo el aparejo.

Así transcurrió un nuevo sábado en la mar, el primero del mes de junio, en el que tres “equipos” de la Armada se encontraron en la mar, mezclándose tradición con tecnología y vanguardia, pero todos sirviendo con compromiso, vocación de servicio y lealtad a la Armada, a España y a los españoles.

Guardiamarina de Primero Jacobo de Lis Jiménez

Vida a Bordo, 29 de mayo de 2019

El día a día en el Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano es una dualidad entre la rutina de lo cotidiano, que te mantiene en la zona de confort, y el deseo de realizar alguna actividad diferente que te aleje de dicha zona.

Por naturaleza el ser humano es un hombre de costumbres, al igual que cualquier otro animal; estas costumbres son fáciles de conseguir en un buque, ya que no hay muchas posibilidades de salirse de esa rutina...El levantarse antes de diana, desayunar y dar el último repaso a la materia que se impartirá en clase ayudan a afrontar el día con tranquilidad. Soy el Capitán de Infantería de Marina Núñez, destinado en la Escuela Naval Militar, y embarcado en el “Elcano” para este XCI crucero de instrucción.

La revista de policía de los alumnos de la Tercera Brigada es la primera toma de contacto con ellos...las caras de sueño indican que hay exámenes...Alguna mancha en el uniforme, algún corte de pelo que ya excede en longitud son las primeras pinceladas que quebrantan los trazos de esa monótona rutina... Comienzo con las clases, en ellas se ve en los alumnos como las guardias o el estudio de la noche anterior hacen mella, su batalla con el sueño es encarnizada, pero alguna ayuda por mi parte les hace que venzan al sueño definitivamente.

Hace unos días, un cambio en la programación les dibujaba una inusual actividad, permitiéndoles realizar un lanzamiento de bengalas en vez de la habitual clase de deporte...A continuación, otro inusual actividad volvió a cambiar el rumbo y les separó de lo cotidiano, con motivo de la festividad de San Juan de Nepomuceno patrón del Real y Glorioso cuerpo de Infantería de Marina tuvo lugar la conferencia cultural sobre "El Tercio Viejo de Barlovento y San Juan de Nepomuceno". Doble forma de aumentar el conocimiento sobre la historia de uno de los cuerpos de la Armada y rendir homenaje a aquellos que en el trascurso de la historia sufrieron como nuestro Patrón. Un poco de tiempo libre siempre viene bien, y que mejor forma que dedicarlo al deporte.

Otro torpedo a la línea de flotación de la monotonía fue la comida con el Señor Comandante. Unos cuantos alumnos de Infantería de Marina, unos cuantos músicos, el Páter y yo mismo conformábamos una buena paleta que se transformó en una conversación colorida y diferente, abordando temas de toda clase, pero sin duda fueron los alumnos quienes llevaron la iniciativa para aprender de aquella experiencia que atesoran los antiguos. La tarde fue de nuevo víctima de la rutina, un poco de deporte, de nuevo, aprovechando el tiempo libre para posteriormente cenar. En el concierto celebrado tras la cena se volvió a romper el guion que la rutina quería marcar, interpretando "La Marcha Heroica" por parte de la banda de música y acompañando todos los infantes con sus voces en este último homenaje a la Infantería de Marina y en especial a su Patrón.

Sin duda, podemos decir que aquel día en que honramos a los que nos precedieron, ha sido uno de esos días en que las actividades diferentes sacian el espíritu aventurero, inconformista y transgresor de rutinas que todo ser humano necesita completar.

Volviendo ya al presente, y ya en la tranquilidad de mi camarote, preparar las clases del día siguiente pondrá fin a un día más. Seguro que más días vendrán a romper la monotonía en medio del mar, pero mientras seguiremos sirviendo POR TIERRA Y POR MAR.

Vida a bordo, 15 de mayo de 2019

Estamos a 15 de Mayo, y hace poco más de 4 meses que partimos de Cádiz.

Soy la marinero Alba Vílchez, pertenezco a la brigada de maniobra y mi destino actualmente es el palo Mayor Popel. Aunque llevo poco tiempo en este palo, estoy muy contenta del recibimiento por parte de mis compañeros y de mi nueva labor, anteriormente estaba destinada en el pañol del Contramaestre.

El día a día en el Popel, además de todo lo relativo al palo al que pertenecemos, es mantener impoluto el Alcázar, ya que es una de las zonas más transitadas del barco. Nos encargamos de todo tipo de mantenimientos: maderas, pinturas, metales, limpiezas… y como no, nuestras velas: el cangrejo, la escandalosa y el estay.

Todos los días tenemos vigilancias, yo pertenezco a la segunda junto con los cabos Casillas y Paola y los marineros Saldaña, Alex, Chaneta y María. Dicen que la segunda vigilancia es gafe, yo digo y afirmo que se equivocan. Es cierto que nos tocan todos los imprevistos durante nuestras guardias, maniobras y más maniobras, todo aquello que sean más trabajos y maniobras, y guardias más largas cuando hacemos un cambio de hora hacia poniente, o dormir menos cuando nos toca cambio de hora hacia levante. En resumen, pocas guardias tranquilas, pero es que como somos la segunda, es una garantía, ;).

Ya quedan 2 meses de travesía y atrás quedan los puertos visitados. Estamos contando los días para poder abrazar a nuestras familias, aunque soy una privilegiada, ya que tengo a mi alrededor a gente que me hace sentir como en familia, y más que un trabajo, hace que esto sea una forma de vivir.

Esperamos con ansia llegar a Lisboa a finales de mayo, ya estamos más cerca de casa…

Vida a bordo, 11 de mayo de 2019

Comenzamos una nueva singladura del tornaviaje, que desde Boston nos está llevando, a través de un atlántico bastante “revoltoso” meteorológicamente hablando, a la capital de Portugal, donde está previsto que lleguemos el próximo día 23. Están siendo unas jornadas en las que la mar de fondo está limitando el desarrollo de las actividades cotidianas de a bordo así como el descanso, pues se están registrando olas de hasta 5 metros.

El desayuno dejó paso a la exposición de las conferencias profesionales que estaban programadas para este sábado. En primer lugar, se realizó la exposición de “cuando en Alaska se hablaba la lengua de Cervantes” en la que se dio buena cuenta de la presencia de España en aquellos territorios tan distantes, así como de los acontecimientos más relevantes que la historia registró. Sin duda estas conferencias están complementado las clases de historia naval de la que pronto nos vamos a examinar.

A continuación, el Teniente Segundo Fábregas, de la Marina brasileña, nos ofreció una conferencia sobre Brasil y la Marina de su país. Este oficial se encuentra realizando el presente crucero desde su embarque en la “ya lejana” escala en San Juan de Puerto Rico. Sin duda una magnífica oportunidad de interaccionar con oficiales de otras Armadas/Marinas. Esto nos permite enriquecernos profesional y humanamente.

Luego llegó la hora de la comida; hoy, un maravilloso cocido de primero, aunque estaba exquisito, supuso una prueba de habilidad para evitar que se saliera del plato en cada uno de los balances que se están registrando estos días. Después la cocina, debe ser “que nos ve flacos”, nos deleitó con churrasco con salsa barbacoa. Sin duda un buen menú para un sábado en la mar. Muchas gracias a Luis (jefe de cocina) por la variedad y el gusto con el que se prepara cada plato a bordo.

La tarde dejó paso al tiempo para el estudio, pues el lunes afrontamos el primer examen de la asignatura de “Fundamentos de Organización Empresarial”.

Y sin más el sábado llega a su fin, a 12 días de arribar a Lisboa, donde con mucha ilusión nos reencontraremos con nuestros seres queridos y seguiremos nuestra formación como oficiales de la Armada, con las actividades programadas en Portugal. Pero eso, será motivo de otra edición del “vida a bordo”.

GM1º (IM-EOF) Velasco Marcos

Vida a bordo, 10 de mayo de 2019

Ante todo, queremos aprovechar los miembros del destino de Detall a daros los buenos días y a contaros un poco cual es nuestra función y nuestra forma de vida dentro de este emblemático buque-escuela “Juan Sebastián de Elcano”

Ohi-o-io-io ¡¡¡Diana, Diana!!! Arranchado (limpieza) de sollados y aseo personal, dotación y alumnos… buenos días. Son las 7:00 de la mañana y con esta “voz” comienza un nuevo día a bordo.

Después de un buen desayuno compuesto por tostadas, cereales, zumo, café, entre otros, formamos las distintas brigadas con nuestros respectivos superiores para darnos las novedades del día y poder transmitir cualquier duda o sugerencia. Posteriormente, todo el mundo a sus puestos tras oír “comienzan trabajos, mantenimientos y limpiezas” por la megafonía del barco.

Aunque a veces pase desapercibido, nadie en este buque puede negar que el Detall es un pilar fundamental de este velero, destino que se encarga de llevar un control de toda la información relativa del personal a bordo. Sus principales actividades diarias, tanto navegando como en puerto base, son confeccionar cualquier tipo de listados que se soliciten, redactar mensajes para su posterior revisión y transmisión, así como otros documentos relativos al personal del barco que sean necesarios: solicitudes, certificados, instancias, etc… y solucionar cualquier duda o circunstancia que le pueda surgir a cualquier miembro del buque sin importar su rango ni empleo.

Este equipo está formado por un personal que aunque reducido, no impide que lleve a cabo todos y cada uno de sus cometidos dando cada día el cien por cien de sí mismos: un oficial, el AN Gonzalo García de Paredes Ruiz encargado del contacto entre los mandos del buque y nosotros, así como supervisar todo el trabajo que sale adelante; un suboficial, el SGTO Vicente Herrero Videira, suboficial del Detall, encargado de la gestión y apoyo del oficial en la supervisión del trabajo y nosotros, los marineros Víctor Rodríguez López y Alán de la Rosa Murias, que completamos el grupo, encargados de realizar las tareas encomendadas.

Todas las mañanas comenzamos con la lectura de Boletín Oficial de Defensa (BOD), lectura de los mensajes, correos entrantes y hacer la Orden diaria. Una vez hecho lo rutinario se da paso al resto de trabajos que surgen de manera puntual. A esto hay que sumar las vigilancias que cada uno tiene, las maniobras generales y los Br y Er de guardia que tenemos al entrar y salir de puerto entre otras tareas externas al destino.

La inmensa cantidad de información manejada y la facilidad de cometer un error, puede estropear todo el trabajo, lo que implica estar constantemente atento a la tarea asignada y muchas veces puede llegar a estresar, aun así se respira buen ambiente de trabajo gracias a al buen hacer y la comunicación de todos los eslabones de este destino. Entre tarea y tarea siempre se deja caer algún comentario o conversación un tanto cómica por parte de cualquiera de sus miembros el cual alivia un poco la carga de trabajo y hace la jornada de trabajo más liviana.

A diferencia de otros destinos, los días de mala mar que imposibilitan el trabajo en cubierta (dentro de unos márgenes) no nos afectan, ni imposibilitan que llevemos a cabo las tareas diarias.

Este pequeño compartimento no solo sirve como lugar de trabajo, durante los horarios francos (libres) también lo utilizamos para estudio de alguno de los miembros del equipo, permitiéndonos estar disponibles la mayor parte del tiempo para cualquier situación que pueda suceder fuera de los horarios “laborales” del barco.

Al margen de nuestro tiempo para deporte, comidas, descanso o simplemente tiempo libre dentro y fuera del barco, esto es por encima el día a día del destino Detall y de la gente que lo componemos.

Gracias por acompañarnos, nosotros seguiremos llevando a cabo este XCI Crucero de Instrucción y acercando un trocito de España a cada sitio que visitemos.

Un saludo.



    
        

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