Líneas Generales de la Armada 2017
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Líneas Generales de la Armada 2017

La esencia y la razón de ser de la Armada no ha cambiado a lo largo de sus muchos siglos de existencia: la defensa de España y la protección de los españoles y de sus legítimos intereses en y desde la mar, allá donde sea necesario. Las formas, los medios y las organizaciones se han ido adaptando a los tiempos, pero nuestros valores y compromiso originales permanecen. La Flota, la Fuerza de la Armada, con sus buques, aeronaves y unidades de Infantería de Marina, continúa preparándose y participando en operaciones, allá donde lo demanda nuestro Gobierno porque están en riesgo o amenazados los intereses nacionales o el bienestar de los españoles, o en virtud de nuestra pertenencia a organizaciones multinacionales; asimismo, realiza una permanente vigilancia y protección de los espacios marítimos de interés nacional. Estas actividades que hacemos por España y los españoles constituyen el núcleo de la actividad de la Armada y nos competen a todos.

El buen hacer de la Flota ha granjeado a la Armada un merecido prestigio entre la comunidad marítima y la opinión pública españolas, así como ante las marinas aliadas y amigas; su existencia y su eficacia en el combate constituyen nuestro centro de gravedad. Lo hemos conseguido con el esfuerzo de todos los hombres y mujeres, militares y civiles, de la Armada, en estrecha colaboración con nuestros compañeros de los Ejércitos en la acción conjunta y con nuestros aliados en la combinada, con una cuidadosa gestión de unos recursos limitados, ofreciendo una formación de la mayor calidad posible a nuestro personal, con el continuo adiestramiento de las unidades, aprovechando al máximo nuestra capacidad de apoyo logístico y con la mejora continua y progresiva del funcionamiento de la organización.

Para continuar siendo eficaces, la Flota debe constituir el instrumento potente, equilibrado y flexible que España necesita en un entorno geoestratégico muy incierto y cambiante, un reto exigente si se tiene en cuenta la edad de algunos de sus medios y el horizonte económico en el que nos moveremos en los próximos años.

Mi objetivo es que la Armada continúe siendo un referente de la acción del Estado en la mar, que lo sea en el Ministerio de Defensa y para toda la administración marítima, demostrando su relevancia y su capacidad de adaptación al cambio. Para ello, debemos seguir impulsando una alineación de la Armada en dos ejes: el horizontal, con su entorno, y el vertical, que internamente armonice organización, personas y medios con los objetivos a largo plazo y la previsión de recursos disponibles para alcanzarlos. De esta manera su actuación será coherente y consistente en todos los ámbitos, consecuente con sus principios y sólida en sus argumentaciones. Supone entender bien la situación en la que nos encontramos, identificar los retos a los que nos enfrentamos y establecer unas líneas de acción apropiadas, practicables y aceptables para superarlos, apoyándonos en el conjunto de valores y capacidades, individuales e institucionales, que constituyen la identidad de la Armada.

Por encima de todo, no podemos olvidar que el pilar fundamental sobre el que hay que afianzar el presente y construir el futuro de la Armada es su personal; de los valores, moral, compromiso y profesionalidad de cada persona, y de la gestión que hagamos de ese capital humano, dependerá sustancialmente nuestro éxito. Para alinear la actividad de toda la Armada debemos disponer de una visión global, explícita y conocida por todos, que defina la Armada del futuro dentro del marco estratégico nacional y le proporcione las líneas maestras a seguir. Con ello en mente, estas “Líneas Generales” constituyen una breve síntesis de mi visión de la Armada, de los retos que debemos afrontar y del rumbo al que debemos navegar en los próximos años para seguir cumpliendo con nuestras responsabilidades de servicio a España y a los españoles.

Nuestros valores y tradiciones, forjados a lo largo de una dilatada historia y modelados por la singularidad que el combate y el trabajo en la mar imponen y el esfuerzo de muchas personas a lo largo de generaciones, han hecho posible la Armada que tenemos hoy, y han de sustentar la Armada necesaria para el futuro. Esto me compromete, nos compromete a todos, a trabajar por conservar este preciado patrimonio, cultivando y difundiendo sus valores, tradiciones, usos y costumbres, adaptando estos últimos en lo que sea necesario a la realidad del momento, garantizando así que se preserve la identidad característica de la Institución y que su futuro no desdiga de su pasado.

El valor basado en el conocimiento y la profesionalidad, de forma que no sea temeridad y que sustente la tenacidad y acometividad, imprescindibles en el combate; la lealtad en todos los sentidos, con el superior, con el subordinado y con el compañero; el honor y la integridad moral, característica esencial del militar español; la disciplina, como factor de cohesión e imprescindible para lograr la eficacia en el combate; el espíritu de sacrificio; el compañerismo; la perseverancia; el espíritu de servicio; la flexibilidad y adaptabilidad al cambio; en definitiva, todas las virtudes que deben configurar al militar español y que compendian las Reales Ordenanza de las Fuerzas Armadas tienen que suponer el sustento, los cimientos, de todo el entramado de la acción de los miembros de la Armada; pues, sin ellos, ni la técnica, ni los medios materiales, por avanzados que sean, nos permitirán cumplir con nuestra misión.

La Armada actual es una Institución moderna, profesional y abierta a la innovación que busca la máxima eficiencia en el desarrollo de su actividad. Muchos españoles antes que nosotros, ocupando puestos y desempeñando funciones similares a las que ahora son nuestra responsabilidad, han sido capaces de superar circunstancias históricas, militares, económicas y sociales duras y complejas. Con su esfuerzo nos han legado una Fuerza Naval y unos valores institucionales y personales que nosotros debemos emplear en la mar y preservar para el futuro. Liderazgo, iniciativa, decisión, tenacidad, integridad y espíritu de equipo, junto con una visión compartida de lo que la Armada tiene que ser para España y nuestros conciudadanos, deben guiar nuestros esfuerzos en este nuevo período para consolidar lo alcanzado, actuar sobre lo mejorable y seguir cumpliendo con nuestros cometidos en el futuro.

    
        

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