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Capítulo 4. Empleo de la Fuerza Naval - Concepto de Operaciones Navales 2015 - Página del AJEMA - Armada Española - Ministerio de Defensa - Gobierno de España

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Capítulo 4. Empleo de la Fuerza Naval Página del AJEMA



Generalidades

Citábamos en el capítulo segundo que las Líneas de Acción Estratégicas Militares establecen las opciones genéricas de empleo de las Fuerzas Armadas para alcanzar los objetivos de la defensa. Estas líneas de acción incluyen la contribución militar a la disuasión y prevención de conflictos, el mantenimiento de la paz, actuaciones en situaciones de crisis y, en su caso, la respuesta a una posible agresión.

Por su parte, el JEMAD ha subrayado la necesidad de priorizar y preservar el grado de disponibilidad de las capacidades de las Fuerzas Armadas conforme a lo dispuesto en la DDN en orden a: ejercer la disuasión, defender el territorio nacional, vigilar los espacios marítimo y aéreo, proyectar capacidad militar para defender nuestros intereses nacionales y apoyar a las autoridades civiles en caso de emergencia.

Ante esta situación, y teniendo en cuenta los principios que deben regir el empleo de las FAS ya citados anteriormente, se hace necesario concretar las misiones genéricas en las que puede emplearse la Fuerza Naval, mediante las cuales contribuye directamente a las líneas de acción estratégicas definidas para la acción conjunta.

Misiones Genéricas

Como se puso de manifiesto en el capítulo dos, la actuación de la Fuerza Naval está condicionada por el marco legal que fija las misiones y cometidos de las Fuerzas Armadas, por el escenario global en el que España está inmersa y, muy particularmente, por el medio marítimo en el que desarrolla su actividad. En este contexto, la Fuerza Naval proporciona un conjunto de herramientas de prevención, disuasión y respuesta en el entorno marítimo que contribuyen a preservar los intereses nacionales y la seguridad internacional.

Se definen así las misiones genéricas en las que puede emplearse la Fuerza Naval y que, conforme al objeto de este COPNAV, sirven de guía para su empleo operativo:

Disuasión y Defensa, Gestión de Crisis, Seguridad Marítima y Proyección Exterior. Con la formulación de estas misiones se pretende, además, proporcionar un marco conceptual para el análisis del empleo de la Fuerza Naval similar al utilizado en otras doctrinas o estrategias, como la Estrategia Marítima Aliada de 2011.

Las cuatro misiones genéricas de la Fuerza Naval son:

  • Disuasión y Defensa
  • Gestión de Crisis
  • Seguridad Marítima
  • proyección exterior

Como regla general, las operaciones que lleva a cabo la Fuerza Naval española se pueden encuadrar siempre en una de las cuatro misiones genéricas. No obstante, en ocasiones, la actuación de la Fuerza Naval puede incorporar elementos de más de una de ellas, no siendo normalmente precisa la frontera entre la contribución a una u otra. También es posible que las circunstancias que rodean la actuación de la Fuerza Naval evolucionen de tal forma que lo que inicialmente era una operación adscrita a una misión genérica determinada se transforme, condicionada por el devenir de los acontecimientos, en una de otro tipo.

Disuasión y Defensa

La disuasión responde al planteamiento de que cualquier posible agresor sea plenamente consciente de que las consecuencias de iniciar un conflicto sobrepasan todo beneficio. Sólo en el caso de que falle la disuasión, sería necesario el empleo de la Fuerza Naval en una misión de defensa. Estas misiones, propiamente militares, son la esencia de la Fuerza Naval, las que le dan su sentido más profundo y las que, de alguna forma, representan el soporte de las otras tres, hasta el punto de que sin ellas no se entendería la necesidad de las fuerzas navales.

La naturaleza expedicionaria de la Fuerza Naval, junto a sus características específicas ya citadas en el capítulo anterior, le hace ser un componente esencial en la Disuasión y la Defensa militar. La capacidad de la Fuerza Naval para desplegar y mantener una presencia avanzada, obtener y explotar el Control del Mar y proyectar selectivamente el Poder Naval sobre tierra, constituye en sí misma un factor de disuasión decisivo para prevenir cualquier intento de agresión contra intereses nacionales. Además, en el caso de que se materialice una agresión, la Fuerza Naval ofrece al mando operativo una amplia gama de opciones de empleo, permitiendo una respuesta rápida y gradual en el entorno marítimo contra cualquier adversario.

La contribución principal de la Fuerza Naval a la Disuasión y Defensa militar consiste en su disponibilidad para aportar unidades tecnológicamente avanzadas, interoperables, adiestradas y listas para intervenir en cualquier escenario. En el ámbito de actuación nacional, el primer elemento de reacción para este tipo de misiones es la Fuerza Conjunta, de la que forman parte las unidades de la Fuerza Naval. En el ámbito multinacional, las unidades de la Fuerza Naval estarán alistadas para participar en las fuerzas de respuesta rápida que se determinen como contribución a la defensa colectiva derivada de nuestros compromisos con la Alianza Atlántica y la Unión Europea.

La contribución de la Fuerza Naval a la Disuasión y Defensa nacional y colectiva puede incluir, entre otras, las siguientes acciones:

  • presencia de unidades de la Fuerza Naval como elemento disuasorio.
  • vigilancia y control los espacios marítimos donde España ejerce soberanía, derechos soberanos o jurisdicción.
  • apoyo a la proyección de una fuerza desde la mar con acciones de ataque a tierra mediante el empleo de la aviación embarcada y/o la artillería naval.
  • proyección de unidades de guerra naval especial para ejecutar operaciones especiales tanto en la mar como en tierra.
  • proyección de una fuerza de desembarco desde la mar para ejecutar operaciones en tierra.
  • participación en el despliegue y sostenimiento de una fuerza expedicionaria mediante el control de las líneas de comunicación marítima y la realización de operaciones de entrada inicial desde la mar.
  • control de las líneas de comunicación marítima y de las aguas litorales y apoyo al control del espacio aéreo para garantizar la libertad de acción de una fuerza conjunta o combinada.
  • contribución a la defensa del espacio aéreo nacional mediante la integración de unidades navales en el mando de defensa y operaciones aéreas.
  • contribución a la conducción de operaciones en los niveles operacional y/o táctico con los medios de mando y control necesarios.

La Fuerza Naval también podría proporcionar opciones para la defensa contra misiles balísticos desde la mar, como contribución tanto a la defensa de teatro de una fuerza expedicionaria conjunta como a la defensa del territorio, pudiendo constituir, tanto por su capacidad material como por su desarrollo tecnológico, un elemento de disuasión en sí mismo.

Gestión de Crisis

La Gestión de Crisis es un concepto amplio que puede incluir una extensa gama de acciones, tanto de prevención como de respuesta, con la finalidad de evitar la escalada o propagación de un conflicto, o bien limitar las consecuencias de una crisis fuera de las fronteras nacionales. En sus estados iniciales, estas acciones habrá que realizarlas normalmente sin el apoyo de nación anfitriona, y frecuentemente requerirán el concurso de capacidades civiles de Gestión de Crisis como parte del enfoque integral.

La Gestión de Crisis es un concepto amplio que puede incluir una extensa gama de acciones con la finalidad de evitar la escalada o propagación de un conflicto, o bien limitar las consecuencias de una crisis.
  • La versatilidad de la Fuerza Naval permite contribuir de manera eficaz en la Gestión de Crisis poniendo a disposición del mando operativo una fuerza específica con una capacidad de respuesta flexible y gradual. Esta respuesta puede abarcar desde la simple presencia naval a las operaciones iniciales de entrada en escenarios en los que posteriormente actuarán otras fuerzas.
  • La contribución de la Fuerza Naval a la Gestión de Crisis incluye, entre otras, las siguientes acciones:
  • mantenimiento del Control del Mar para permitir el despliegue de una fuerza conjunta o combinada o para evitar su utilización por agentes hostiles.
  • proyección rápida de una fuerza anfibia y/o apoyar operaciones en tierra con ataques de precisión.
  • proyección de unidades de guerra naval especial para ejecutar operaciones especiales tanto en la mar como en tierra.
  • contribución a la proyección estratégica de unidades de otros Ejércitos.
  • ejecución de operaciones específicas de respuesta a la crisis entre las que se encuentran la presencia naval, el embargo, la evacuación de no combatientes y las operaciones iniciales de entrada desde la mar.
  • contribución al sostenimiento de las operaciones en tierra realizando tareas de apoyo logístico desde la mar.
  • aportación de los medios de mando y control necesarios para la conducción de operaciones.

Seguridad Marítima

La Seguridad Marítima se define como una actividad cívico-militar de prevención de los riesgos y de lucha contra las amenazas en el entorno marítimo, en permanente colaboración con los organismos e instituciones del Estado y la comunidad internacional; está basada en el Conocimiento del Entorno Marítimo y en la coordinación eficaz de todos los actores con capacidad de intervención; y tiene por finalidad la preservación de los intereses marítimos nacionales.

La Seguridad Marítima se define como una actividad cívico-militar de prevención de los riesgos y de lucha contra las amenazas en el entorno marítimo, en permanente colaboración con los organismos e instituciones del Estado y la comunidad internacional; está basada en el Conocimiento del Entorno Marítimo, en lacapacidad de actuación que representan los medios y en la adecuada cobertura legal.

Esta actividad concertada se desarrolla en un marco de seguridad compartida y se sustenta en la máxima coordinación y eficiencia de las Instituciones y Organismos con capacidad de análisis y evaluación permanente en el entorno marítimo, y que son susceptibles de asumir las acciones que sean convenientes.

La Seguridad Marítima está adquiriendo una creciente importancia en un mundo en el que la mayor parte de los intercambios comerciales se realizan por vía marítima. Consecuencia de ello ha sido la aprobación en España de la Estrategia de Seguridad Marítima Nacional en diciembre de 2013. Como ya se ha citado, este documento destaca la singularidad de la mar y sus implicaciones en materia de seguridad, recoge un catálogo de intereses marítimos españoles, describe los riesgos y amenazas para la Seguridad Marítima nacional, formula como objetivo “impulsar una política amplia de seguridad con la finalidad de proteger los intereses marítimos nacionales” y, para su consecución, define cinco líneas de acción que estimulan la creación de un marco de coordinación y cooperación entre los diferentes organismos con responsabilidades en este ámbito. Por último, establece una estructura orgánica para dar una respuesta integral y adecuada a la preservación de la Seguridad Marítima.

El número de organismos y autoridades, tanto nacionales como internacionales, públicos o privados, implicados en los distintos aspectos de la Seguridad Marítima es amplio, por lo que ésta sólo se podrá alcanzar mediante un enfoque integral que asegure la cooperación permanente de todos los actores, tanto civiles como militares. La cooperación en el ámbito nacional, europeo, regional e internacional es un factor posibilitador de la Seguridad Marítima.

Entre estos organismos, la Armada, tanto por sus medios como por sus competencias legales asignadas por el ordenamiento jurídico nacional y el derecho internacional en virtud de convenciones, protocolos y acuerdos internacionales ratificados por España, es un actor imprescindible y colaborador necesario en todos los asuntos relacionados con la Seguridad Marítima, tanto en espacios marítimos cercanos como alejados.

La contribución de la Fuerza Naval a la Seguridad Marítima incluye un amplio conjunto de capacidades para hacer frente y mitigar el impacto que representan en el ámbito marítimo el terrorismo, la proliferación de armas de destrucción masiva, la piratería, la inmigración ilegal y el tráfico ilícito de estupefacientes y armas, las ciberamenazas, así como los atentados contra el patrimonio cultural subacuático, los recursos marinos y los flujos energéticos, los accidentes marítimos y los desastres naturales.

Los dos pilares sobre los que descansa la Seguridad Marítima son el Conocimiento del Entorno Marítimo (Maritime Situational Awarenes-MSA), como elemento posibilitador, y las Operaciones de Seguridad Marítima (Maritime Security Operation- MSO), como cometido operativo genérico.

El Conocimiento del Entorno Marítimo, entendido como “la comprensión de la situación marítima en un momento y lugar determinado”, permite actuar con eficacia al identificar con antelación las amenazas y actividades ilegales que tienen la mar por escenario. La única forma de alcanzar un conocimiento completo del entorno marítimo es mediante la presencia en los espacios marítimos, el intercambio de información entre todos los organismos y autoridades con competencias, y el posterior análisis dedicha información. Este esfuerzo para favorecer el intercambio de información debe ser especialmente relevante entre actores civiles y militares.

Las Operaciones de Seguridad Marítima son las actuaciones concretas contra las amenazas y los actos ilícitos que ponen en peligro la seguridad en el entorno marítimo. Las Operaciones de Seguridad Marítima pueden ser realizadas por la Fuerza Naval de manera autónoma o en cooperación con otras autoridades con capacidad de intervención. Incluyen, entre otras, las siguientes tareas: la vigilancia marítima; la lucha contra la proliferación de armas de destrucción masiva, la piratería, el terrorismo por vía marítima y los tráficos ilícitos; la protección de las líneas de comunicación marítima, del patrimonio cultural subacuático, de las infraestructuras críticas, y de los recursos; y, en general, la defensa y el fomento de los intereses marítimos nacionales.

Dentro de la misión genérica de Seguridad Marítima se considera el apoyo de unidades de la Armada en la gestión de emergencias y catástrofes o calamidades públicas en aguas y costas españolas, incluyendo la ayuda humanitaria y la protección medioambiental. Estas actuaciones serán normalmente en Apoyo a Autoridades Civiles.

La Fuerza Naval contribuye a la Seguridad Marítima mediante las siguientes acciones:

  • análisis, evaluación e intercambio de información para alcanzar el más completo Conocimiento del Entorno Marítimo.
  • ejecución de un amplio conjunto de Operaciones de Seguridad Marítima en cooperación con otros organismos y autoridades con competencias legales.
  • apoyo a las diferentes autoridades civiles con responsabilidad en la acción del Estado en la mar.
  • asistencia de forma urgente en casos de catástrofe, emergencia o calamidad pública en territorio nacional, incluyendo ayuda humanitaria.

Proyección Exterior

La Proyección Exterior, en el ámbito de este Concepto, se articula en una amplia variedad de opciones de contribución de la Fuerza Naval a la defensa y fomento de los intereses nacionales mediante la participación en la acción exterior del Estado enescenarios internacionales en los que no existe oposición.

Los cometidos operativos propios de esta misión genérica pueden ser acciones singulares derivadas de una estrategia nacional, o pueden realizarse integrados en el marco de una actuación internacional.

La Fuerza Naval puede apoyar a la acción exterior del Estado mediante tareas de cooperación y ayuda a terceros países, entre ellas el desarrollo de capacidades militares comúnmente conocido como Seguridad Cooperativa. En este ámbito destaca la posibilidad de apoyar el fortalecimiento de capacidades regionales en aquellos países que no pueden ejercer de forma efectiva el control de sus espacios marítimos, para evitar de esta forma la proliferación de “espacios marítimos fallidos”. La cooperación puede concretarse de diversas formas, como por ejemplo la asistencia a fuerzas navales de otro Estado en los aspectos de preparación y adiestramiento. Estas acciones, a la vez que permiten reforzar las relaciones con las Fuerzas Armadas de aquellos países con los que se comparten o se fomentan intereses comunes, contribuyen al mantenimiento de un entorno seguro en áreas de interés nacional.

La Fuerza Naval también puede contribuir a la acción exterior del Estado mediante actividades de presencia y diplomacia naval, que incluyen la visita a puertos de interés y el empleo de buques de guerra en puerto o en la mar para celebrar encuentros o conferencias en apoyo a la política exterior y los intereses comerciales de España. Los medios de la Armada permiten que muchas de estas actividades de cooperación internacional se realicen en aguas internacionales, un lugar propicio para la generación de confianza en relaciones y entornos complejos.

Todas estas actividades de cooperación se realizarán normalmente en respuesta a planes específicos de acción del Gobierno y exigirán la adecuada coordinación de todos los organismos nacionales e internacionales implicados. De estas actividades, algunas se podrán clasificar como de carácter estrictamente militar y otras como de carácter diplomático, científico, cultural, económico o industrial.

Por ello, las actividades de Proyección Exterior requerirán frecuentemente del concurso de capacidades civiles como parte del enfoque integral. En ocasiones, serán en Apoyo a Autoridades Civiles del ámbito internacional, por lo que la Fuerza Naval deberá estar preparada para integrarse en estructuras de mando que pueden ser complejas.

La contribución de la Fuerza Naval a la Proyección Exterior incluye, entre otras, las /siguientes acciones:

  • asistencia de forma urgente en casos de catástrofe, emergencia o calamidad pública fuera de España, incluyendo ayuda humanitaria.
  • contribución al fortalecimiento de capacidades navales en regiones de interés.
  • realización de actividades de formación como cursos y seminarios, "mentorización" y actividades de instrucción y adiestramiento, así como ejercicios con países de interés.
  • ejecución de actividades de carácter diplomático, incluyendo las visitas a puertos de interés.
  • apoyo a campañas científicas y políticas industriales.
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