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Friday, 20 September 2019 - document to 10:11:34
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Seguridad Marítima Special

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La Seguridad ante la "Globalización".

La mejora de las vías de comunicación y de los medios de transporte, el desarrollo exponencial de las telecomunicaciones terrestres, satelitales y de la digitalización, la omnipresencia de las redes sociales o la universalización de los terminales de telefonía móvil, por ejemplo, ha hecho que el planeta haya "encogido" en un breve espacio de tiempo. En el primer cuarto del siglo XXI, eventos o circunstancias acaecidas en una de sus partes, tienen o pueden tener efectos, si no inmediatos, con escaso retraso en cualquier otra por alejada que se encuentre.

En esta realidad, el concepto de "Seguridad", entendido de manera genérica como la necesidad que sienten los Estados de proteger la vida, la libertad, los derechos y el estado de bienestar de sus ciudadanos, se ha vuelto igualmente global. No se entiende ya como un objetivo constreñido a los límites físicos de un país, una región o un continente. Además, su consecución no debe de ser sólo una prioridad básica de los Estados, sino la base en la que se cimiente el desarrollo libre, próspero y estable de la humanidad.

Ante este ineludible interés común, es necesario un enfoque de la "Seguridad" a nivel global, que implique el compromiso y la determinación internacional para desarrollar actividades eficaces y generar capacidades eficientes para su consecución. Actualmente, este enfoque se está favoreciendo a través de la cooperación y colaboración entre naciones y organizaciones con las que se comparte una visión similar de la sociedad moderna.

En una época dominada por la asimetría de los actores implicados, por su transversalidad y por su carácter a menudo transnacional, es preocupante el aumento a nivel mundial de cierto tipo de actividades ilícitas y criminales. Los movimientos del terrorismo internacional, la proliferación de armas de destrucción masiva, el tráfico ilícito de drogas o las migraciones irregulares, así como la aparición de nuevas amenazas como los ciberataques, polución del medio ambiente o la explotación incontrolada de los recursos, suponen una clara amenaza para la seguridad y la estabilidad de la comunidad internacional.

Estas amenazas se mueven con relativa impunidad por alguno o varios de los cuatro espacios físicos que se sitúan fuera del alcance regulatorio de los Estados, y que se conocen internacionalmente con el nombre "global commons": la atmósfera, el espacio exterior, la Antártida y la alta mar; o por el ciberespacio, como espacio virtual en el que son de aplicación las características de inalienabilidad y apertura de los cuatro anteriores. Sin embargo, es en el entorno marítimo donde las actividades mencionadas han encontrado un importante campo de desarrollo. No solo porque es mucho más fácil enmascararlas en la mar que en tierra, sino también por la concepción que las naciones han tenido de la mar como espacio de libre navegación y comercio, creando un marco jurídico y normativo tolerante que de alguna manera limita la capacidad de actuación en la mar por parte de los estados.

En el entorno marítimo, estas actividades suelen enmascararse en tráficos legítimos en alta mar, concentrarse en áreas focales de tráfico marítimo o en aguas que separan zonas de alto contraste socioeconómico. Así mismo, existen otros espacios marítimos en donde las actividades ilícitas se desarrollan con mayor facilidad por estar deficientemente controlados por los correspondientes estados ribereños.

Teniendo en cuenta que en el año 2025 alrededor del 80% de la población mundial vivirá dentro de las 100 millas de la costa, que en la actualidad 213 Estados (83% del total mundial) son costeros, que la actividad humana (pesca, comercio, explotación del subsuelo, etc.) se lleva a cabo dentro de una franja de 300 millas contada desde la costa y que, aproximadamente, un 90 % del transporte mundial de mercancías se realizará por mar, tiene sentido el concepto de "Seguridad Marítima" como pilar fundamental de la "Seguridad" global.

La Seguridad Marítima trata de hacer compatible la libertad de la navegación con la seguridad en la mar, imponer el orden legal, proteger a los ciudadanos y salvaguardar los intereses nacionales e internacionales. Para ello, es imprescindible la coordinación de todos los esfuerzos y actividades civiles y militares de las naciones para prevenir y neutralizar posibles amenazas en el entorno marítimo.



La Seguridad Nacional y la Seguridad Marítima

Por su especial situación geoestratégica, por la importancia económica del sector marítimo para la nación y por la magnitud de sus espacios marítimos de soberanía e interés, España está obligada a entender y abordar eficazmente el problema, dotarse de las capacidades necesarias para acometerlo y establecer una política de Seguridad Marítima adecuada a sus intereses.

Así, la Estrategia Española de Seguridad (EES) de 2011, - primer documento público de un Gobierno español en este campo-, ya contemplaba la necesidad de actuación en el ámbito marítimo por la especial dependencia de nuestra economía de los recursos básicos que recibimos por esta vía. A la EES, le siguió en el año 2013 la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN), documento en el que ya se explicitaba la "vulnerabilidad del espacio marítimo", como una de las principales amenazas para la Seguridad Nacional (SN) y se calificaba a la Seguridad Marítima como "ámbito prioritario de actuación", fijándose como objetivo el impulso de una política que protegiera los intereses marítimos nacionales a través de la adopción de varias Líneas de Acción Estratégicas (LAE). Consecuentemente, la ESN dio origen ese mismo año a la publicación de la "Estrategia de Seguridad Marítima Nacional" (ESMN), que fijaba los intereses marítimos nacionales y los riesgos y amenazas a los que se enfrentan, así como definía las características del futuro Comité Especializado de Seguridad Marítima. A finales del mismo año se reguló la composición y funcionamiento del Comité Especializado de Seguridad Marítima, que pasó a denominarse "Consejo Nacional de Seguridad Marítima" (CNSM).

En septiembre de 2015 la Seguridad promovida desde el Estado tuvo su expresión de mayor rango con la publicación de la Ley de Seguridad Nacional, que contempla la Defensa Nacional, la Seguridad Pública y la Acción Exterior como los pilares fundamentales de la SN. Además, esta Ley especifica unos "ámbitos de especial interés para la SN", fundamentales para la consecución de la protección del bienestar de los ciudadanos y permitir la prosperidad nacional, entre los que se encuentra la "Seguridad Marítima".

El 1 de diciembre de 2017 se publica por Real Decreto una nueva ESN, dando lugar a un nuevo marco de referencia de la Política de SN, en el que se mantiene la conciencia de la "vulnerabilidad del espacio marítimo" como amenaza a los intereses nacionales. Entre los objetivos estratégicos se sigue contando la Seguridad Marítima, manteniendo para su consecución las mismas LAE que en 2013: enfoque integral, eficiencia, fomento de la colaboración internacional y del sector privado, y mejora de la ciberseguridad.

En la misma línea, enero de 2018 se publica una nueva regulación del CNSM, que confirma como presidente al Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) y como aportadores de vocales a todos los ministerios con representación en el CSN, siendo el representante del Ministerio de Defensa un almirante de la Armada.



Papel de la Armada en la Seguridad Marítima nacional

La vigilancia y seguridad de los espacios marítimos es una misión militar encomendada a las Fuerzas Armadas con carácter permanente en tiempo de paz por la Ley Orgánica 5/2005 de la Defensa Nacional. De esta misión se derivan las actividades y operaciones de Vigilancia y Seguridad Marítima, llevadas a cabo principalmente por la Armada en los espacios marítimos nacionales (de soberanía y jurisdicción o sobre los que se ejercen derechos soberanos), la alta mar y otros espacios de interés, con idea de continuidad en el tiempo y en condiciones de plena normalidad y ausencia de crisis.

Con esta vocación se creó la Fuerza de Acción Marítima (FAM) en el año 2004, al desaparecer la obsoleta organización territorial de la Armada basada en Zonas Marítimas y sustituirse por otra de carácter funcional, basado en la concepción del espacio marítimo como una entidad geoestratégica única, donde es necesaria la colaboración y coordinación entre todos los actores, tanto nacionales como internacionales, según las respectivas responsabilidades y competencias que tengan legalmente asignadas en el ámbito marítimo.

Los cambios normativos producidos en la última década asignan a la FAM la misión genérica de Seguridad Marítima (SEGMAR), entre los que se encuentran cometidos genéricos de Operaciones de SEGMAR, apoyo a autoridades civiles, auxilio catástrofes/emergencias y Seguridad Cooperativa, aunque también puede contribuir en otro tipo de misiones de disuasión, de defensa de los espacios marítimos de interés nacional y de Proyección Exterior. Para su ejecución, es necesario utilizar eficaz y eficientemente los medios con que cuenta la Armada, emplearlos con visión global y simplificar las relaciones con los organismos públicos y agencias con competencias en el ámbito marítimo. Con este fin se han ido integrando bajo la dirección del Mando de la FAM, que recae sobre el Almirante de Acción Marítima (ALMART), todas las funciones relativas a la Seguridad Marítima desarrolladas por la Armada, la dependencia de las unidades encargadas de desempeñarlas y la generación del "CONOCIMIENTO DEL ENTORNO MARíTIMO", producto de la compilación, análisis, correlación y fusión de toda la información relacionada con el ámbito marítimo. Para ello, dispone del Centro de Operaciones y Vigilancia de Acción Marítima (COVAM), con disponibilidad 24/7, a través del cual se dirigen las operaciones de seguridad marítima (MSO), se coordinan otras operaciones y actividades con organismos y agencias del ámbito marítimo, así como se intercambia información con éstos tanto en el ámbito civil y militar como en el nacional e internacional.

Como resultado, la Fuerza de Acción Marítima es actualmente un referente en el ámbito de la Seguridad Marítima, tanto por su actitud proactiva para actuar ante cualquier riesgo o amenaza a la seguridad Marítima, como para promover la implementación de la Estrategia de Seguridad Marítima Nacional. Esta situación se verá próximamente reforzada con el nombramiento del Almirante de Acción Marítima como Comandante del Mando de Vigilancia y Seguridad Marítima (CMVSM), cuyos cometidos serán el planear conducir y realizar seguimiento de las operaciones de vigilancia y seguridad de los espacios marítimos nacionales, y otros espacios marítimos de interés nacional determinados por el Jefe de Estado Mayor de la Defensa, así como ejercer el mando de las fuerzas puestas bajo su autoridad en cumplimiento de lo establecido en la normativa en vigor.

El CMVSM, bajo la dependencia operativa del CMOPS, realiza sus operaciones de carácter permanente con la fuerza transferida a la cadena operativa y que constituye el Núcleo de la Fuerza Conjunta número 1 (NFC1), que actualmente cuenta con el CG de ALMART y su COVAM, patrulleros de altura (OPV), buques de medidas contraminas (MHC), aviones de vigilancia marítima, helicópteros, unidades de buceo y de desactivación de explosivos (EOD), Equipos de Seguridad (EOS) de la Fuerza de Protección y Unidades de Operaciones Especiales en el ámbito marítimo (SOMTU) de la Fuerza de Guerra Naval Especial.



Contribución de la Armada en la Seguridad Marítima internacional. Las "funciones de Guardacostas”

El concepto nacional de seguridad marítima es muy similar al promovido desde la Unión Europea, existiendo una tendencia cada vez mayor a unificar criterios y soluciones. En este sentido, en el ámbito europeo se ha extendido el empleo del término genérico "funciones de guardacostas" para referirse a las tareas realizadas en beneficio de la seguridad marítima en el marco de la Unión Europea o de los países miembros.

Este mismo concepto también se ha extendido a otros países fuera del entorno de la UE, conllevando la proliferación de numerosos foros en los que se discuten asuntos relacionados con las funciones de guardacostas y la Seguridad Marítima. La Armada participa junto con otros organismos nacionales en tres de ellos: el Foro de Guardacostas del Atlántico Norte (NACGF), el Foro de Funciones de Guardacostas del Mediterráneo (MCGFF) y el Foro de Funciones de Guardacostas Europeo (ECGFF)". Todos son consultivos y no vinculantes. Además, la Armada también participa activamente en proyectos del Consejo Europeo, como el EUCISE y MARSUR, para compartir información de seguridad marítima entre los estados miembros.

El 12 abril 2016, como fruto de la experiencia obtenida, se presentó en el MAEC el documento "Ten minutes introduction to the ARMADA ESPAñOLA roles", en el que se expone la implicación de la Armada en cada una de las once funciones guardacostas reconocidas por la UE. De las once, se considera que tenemos un papel primario en seis, de apoyo a otras autoridades en otras cuatro y la única excepción es la actividad de asistencia y salvamento de buques. Veamos cuáles son:
Funciones de guardacostas en los que activamente participa la Armada:

  • Seguridad de la navegación. La emisión de información sobre seguridad en la navegación (MSI) la realiza la Armada a través del Instituto hidrográfico de la Marina (IHM), por ser la Armada la responsable de la emisión de los avisos de navegación vía satélite en el Mediterráneo y Mar Negro (NAVAREA III). En caso necesario, desde el COVAM se coordina con la Sociedad Estatal de Salvamento Marítimo (SASEMAR) la emisión de MSI a través de las estaciones costeras.
    Así mismo, el COVAM realiza la monitorización de las discrepancias AIS y tránsitos inocentes. También se coordina la neutralización de los hallazgos de municiones sin control o históricas encontradas en el mar, la mayoría de las veces cerca de la costa y cerca de las líneas de tráfico, en apoyo de la Autoridad Marítima Nacional para la seguridad de la navegación.
  • Seguridad en el entorno marítimo y protección de buques. Esta actividad se realiza en las áreas marítimas de soberanía nacional, jurisdicción o dondequiera que existan intereses nacionales. Esto incluye la seguridad de nuestros ciudadanos y sus bienes mediante la realización de actividades de vigilancia, prevención y respuesta encaminadas a hacer frente a las amenazas de terrorismo y sabotaje, piratería, ciberamenazas, cualquier actividad que persiga la destrucción y degradación intencionada del medio marino o de los dispositivos de ayuda a la seguridad de la navegación, así como actividades de Control y Guía del Tráfico Marítimo (NCAGS: Naval Cooperation and Guidance for Shipping) en áreas de operaciones.
  • Actividades de control en los espacios fronterizos en el dominio marítimo nacional y de la Unión Europea.
  • Tareas de lucha contra tráficos ilícitos y contrabando, incluyendo la protección de recursos y del patrimonio arqueológico submarino.
  • Vigilancia marítima global y continuada.
  • Vigilancia, inspección y control pesquerías.
Funciones de guardacostas en los que apoya la Armada:
  • Apoyo a la Agencia Aduanera en sus actividades marítimas.
  • Contribución a la lucha contra la contaminación.
  • Colaboración en las actividades de búsqueda y rescate.
  • Respuesta ante catástrofes o accidentes marítimos a requerimiento de la autoridad nacional.



Las operaciones de Seguridad Marítima

La Armada normalmente lleva a cabo los cometidos relacionados con las funciones mencionadas mediante la realización de operaciones, la mayoría de ellas en colaboración con Instituciones y Organismos nacionales e internacionales. Así se tiene:

A nivel nacional:

Con la Secretaría General de Pesca Marítima (SEGEPESCA) existe un Acuerdo sobre Inspección y Vigilancia para la realización de operaciones de inspección y vigilancia pesquera. Estas actividades se realizan principalmente con los buques "Tarifa", "Alboran" y "Arnomendi" (Clase "Chilreu").

Con el Ministerio de Fomento: Contribución a la lucha contra la contaminación y a la seguridad en el entorno marítimo y protección de buques.

Con los Ministerios de Educación y Ciencia y el de Economía: Realización y financiación de Campañas Antárticas y otras campañas oceanográficas en territorio nacional.

Con el Ministerio de Cultura y Deporte: Campañas de protección del Patrimonio Arqueológico Subacuático.

A nivel internacional:

Campañas NAFO y NEAFC: La Organización de la Pesca del Atlántico Noroccidental (NAFO) se creó el 1 de enero de 1979 en el marco de la Convención sobre la Futura Cooperación Multilateral en las Pesquerías del Atlántico Noroeste. Su principal objetivo es contribuir a la utilización óptima, la gestión racional y la conservación de los recursos pesqueros en el noroeste del Océano Atlántico.

Entre signatarios del Convenio figura la Unión Europea, que agrupa a todos los países comunitarios que pescan en NAFO. España, el país con más pesqueros en el área del convenio, se encarga de las labores de inspección.

Se puede afirmar que la misión se hace bajo pabellón de la Unión Europea, que es organismo al que se rinde cuentas diariamente por parte del inspector embarcado.

Por otro lado, la Convención de Pesquerías del Atlántico Nordeste (North East Atlantic Fisheries Convention, NEAFC), es la heredera actual de la primera Convención del Atlántico Este, fundada a principios de 1959. La Convención establece un programa de control e inspección encaminado a promover el cumplimiento de las medidas de conservación de los recursos pesqueros. Todos los buques de las Partes Contratantes y de las Colaboradoras-No Contratantes deben cumplir con lo previsto en el Esquema de Control así como en las Recomendaciones que aprueba la NEAFC. Por ello España, como Estado Miembro de una Parte Contratante, la Unión Europea, envía anualmente medios de inspección al área de Regulación NEAFC.

En estas campañas participan los buques de la Armada clase "Chilreu", que además de realizar labores de Inspección, llevan a cabo Vigilancia y Apoyo en sus respectivas áreas de regulación.

Operación ATALANTA: la piratería marítima sigue constituyendo hoy en día una amenaza que afecta la sociedad internacional. Las prácticas y tácticas han evolucionado en consonancia con los medios actuales, pero en el fondo, los ataques piratas siguen basándose en el factor sorpresa como clave del éxito y en la violencia a bordo como elemento intimidatorio para reducir a las tripulaciones.

El estado de bienestar de la sociedad mundial depende en gran medida de la llegada de mercancías por vía marítima. Consecuentemente, no se puede permitir que, para evitar transitar por determinadas zonas donde exista una amenaza constituida por la presencia de grupos de piratas, aumenten los tiempos invertidos en los tránsitos, se multiplique el consumo de combustible o los seguros de los buques, repercutiendo en el valor de las mercancías; o simplemente no se pueda arribar a determinados terminales de carga de productos energéticos (gas/petróleo) por la inseguridad en la zona.

La operación ATALANTA, iniciada por la UE en diciembre de 2008 por el incremento de los secuestros de buques llevados a cabo por parte de piratas en las costas de Somalia, ha colaborado en gran medida a que actualmente el nivel de piratería en la zona del índico frente a las costas de Somalia sea bajo, sin apenas ataques desde el año 2015.

Sin embargo, este tipo de amenaza o similar continúa presente en otras áreas como el Golfo de Guinea y el Estrecho de Malaca sin que de momento exista una operación encaminada a neutralizarla, aunque estas zonas sí son objeto de monitorización por el COVAM.

Operación SOPHIA: nació como iniciativa del servicio de acción exterior de la UE en respuesta al creciente número de migrantes que, partiendo del norte de áfrica, especialmente desde Libia, se echaban al mar por medio de mafias que encontraron una forma de negocio para llegar a las costas de Europa.

La neutralización de estas mafias es el objetivo de la misión, dirigida a identificar, capturar y desactivar las embarcaciones y medios empleados o sospechosos de ser empleados por traficantes y contrabandistas de seres humanos; sin excluir el salvamento y rescate de los migrantes, cuya seguridad se ve muy comprometida por los medios utilizados para su transporte.

El compromiso de la Armada en esta operación es notable, participando habitualmente con una fragata que lleva embarcado un helicóptero y un EOS para los abordajes no cooperativos. Además, más de diez Oficiales de la Armada se encuentran comisionados el CG de la Operación (OHQ Roma) y en el CG de la Fuerza (FHQ-buque de Mando italiano).

Operación SEA GUARDIAN: En el marco de la OTAN, la operación Sea Guardian (OSG) es la heredera la Operación Active Endeavour (OAE), que nació tras la declaración del artículo 5 de la OTAN como resultado de los ataques a los EE.UU. el 11 de septiembre de 2001, y cuyo cometido principal fue la lucha global contra el terrorismo.

En diciembre del año 2016 la operación OAE dejó paso a la OSG, operación de Seguridad Marítima fuera del ámbito del artículo 5, cuya misión está enfocada a la obtención del Conocimiento del Entorno Marítimo (MSA) para disuadir y combatir el terrorismo, así como mitigar otras amenazas con origen o extensión en la mar. Para ello, trata de alcanzar un conocimiento del entorno marítimo integral, combinando redes, basadas en sensores y no-sensores, con un fiable intercambio de información y conectividad entre los aliados, así como con todos los organismos y agencias con responsabilidades e intereses en las aguas internacionales del Mar Mediterráneo y aproximaciones del Estrecho de Gibraltar.

Actualmente, España contribuye a la OSG con la participación directa de la siguiente manera:

  • Un avión de patrulla marítima.
  • El despliegue de un submarino en cada semestre.
  • Un patrullero de altura alistado para salir a la mar a requerimiento del mando.
  • Un buque de mando con un Estado Mayor embarcado, disponible para para liderar puntualmente la operación en caso de que se requiera.
  • Autorización diplomática permanente para que los buques participantes recalen en las bases de Cartagena y Rota.
  • Por medio de los buques integrados en las agrupaciones marítimas permanentes de la OTAN (SNMG) cuando son asignadas a la OSG.

Además, las unidades navales que transitan por el área de operaciones de la OSG son ofrecidas al mando de la operación para que participen en apoyo asociado, esto es, informando de las detecciones de interés mientras realiza el tránsito.

Despliegue africano: Se trata de un despliegue semestral, con una duración de cuatro meses, dirigido al adiestramiento de las marinas de ciertos países del áfrica occidental, especialmente las del Golfo de Guinea, en capacidades relativas a las operaciones de interdicción marítima, seguridad marítima, maniobra, seguridad interior y control de averías. Como contrapartida, además de estrechar lazos de cooperación y entendimiento con las marinas del entorno como parte de la diplomacia de defensa, también contribuye a mejorar el conocimiento del entorno marítimo en un área estratégica para los intereses nacionales. Además, en puerto se realizan actividades de seguridad cooperativa por unidades de operaciones especiales de Infantería de Marina, como apoyar a la creación del núcleo de la unidad de Operaciones Especiales de Cabo Verde.

Operación INDALO: está operación está auspiciada y dirigida por la agencia europea FRONTEX y participan organismos y agencias de varios países de la UE. Consiste en el establecimiento de un dispositivo cuyo principal propósito es combatir la inmigración irregular en el mar de Alborán y el estrecho de Gibraltar. En el caso de España tanto la Armada como la Guardia Civil participan con buques y aeronaves, así como con el COVAM y el CECORVIGMAR (Centro de Coordinación para la Vigilancia Marítima de Costas y Fronteras) respectivamente.

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